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La nutrición oriental, arraigada en la medicina tradicional china, va más allá de simplemente alimentarse para nutrir el cuerpo o de comer mezclas sabrosas. Esta sabiduría busca mantener o recuperar el equilibrio combinando los alimentos según sus características y la acción que estos realizan en nuestro cuerpo, como humedecer, secar, calentar, enfriar, nutrir y aumentar el yang, entre otras acciones. De esta forma, los alimentos son escogidos dependiendo del clima y de las estaciones del año, sopesando siempre las necesidades individuales que pueda estar atravesando nuestro organismo en ese momento determinado. Esta elección y combinación se logra gracias a la interesante y detallada descripción y clasificación que tiene cada alimento en esta corriente.
A cada alimento se le asocia un tipo de Naturaleza; uno (o más de uno) de los 5 Sabores -que tienen relación con los 5 elementos de la medicina china- y, además, se les describe un tropismo.
Fría, Fresca, Neutra, Tibia o Caliente. Está relacionada con la acción térmica que produce el alimento en nuestro cuerpo.
Ácido, Amargo, Dulce, Picante, Salado. No solo tiene que ver con una cuestión de gusto, sino con el tipo de movimiento que genera el alimento y cómo moviliza el Qi en el cuerpo.
Es la afinidad que tiene el alimento por uno o varios órganos (Riñón, Vejiga, Intestinos, Corazón, Hígado, Vesícula biliar, Pulmón, Bazo, Estómago) hacia el cual dirige su acción.
Incorporar los principios de la nutrición oriental en tu vida diaria puede ofrecer múltiples beneficios para la salud:
Mejora de la Digestión: Usar los alimentos según tus necesidades mejora el funcionamiento del aparato digestivo, ayudando a prevenir problemas como la indigestión, la hinchazón y el estreñimiento.
Aumento de la Energía y Vitalidad: Una dieta equilibrada que respeta las necesidades energéticas del cuerpo puede mejorar la vitalidad y reducir la fatiga, proporcionando una fuente constante de energía a lo largo del día.
Fortalecimiento del Sistema Inmunológico: Consumir una variedad de alimentos pensado en tus necesidades mejora el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, armonizándolos, aumentando el Qi (La energía disponible) por lo tanto aumenta también el Qi defensivo.
Equilibrio Emocional: La nutrición oriental no solo se enfoca en el aspecto físico, sino también en el emocional. Consumir alimentos que equilibran el yin y el yang puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo y reducir el estrés.
Detoxificación Natural: Alimentarse según las estaciones del año, principalmente con alimentos de temporada, preparados con cocciones adecuadas al clima ayuda al cuerpo a mantener su armonía, permitiéndole eliminar toxinas de manera efectiva.
Mantenimiento del Peso Saludable: Al prestar atención a los tipos de alimentos y sus efectos en el cuerpo, es posible recuperar el buen funcionamiento del organismo para que deje de acumular humedad y toxinas y vaya recuperando su salud paso a paso.
Mejora de la Calidad del Sueño: Incorporar alimentos adecuados en la dieta puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, reduciendo problemas como el insomnio y promoviendo un descanso reparador.
Integrar la nutrición oriental en tu rutina diaria no tiene que ser complicado. Aquí tienes algunos consejos prácticos: