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La dieta debe ayudar a equilibrar las energías yin y yang del cuerpo. Así como todo lo que existe en nuestro mundo físico se puede clasificar como Yin (noche, agua, abajo, pasividad, descanso, recepción, estancamiento, humedad, etc.) o Yang (día, acción, fuego, arriba, sequedad, movimiento, etc.), también los alimentos tienen cualidades Yin o Yang. Es importante combinarlos y utilizarlos según las necesidades de nuestro cuerpo y de las estaciones del año. Los alimentos más yin humedecen y refrescan el cuerpo, mientras que los alimentos más yang calientan, secan y energizan. Sin embargo, es fundamental no sobrecargarse solamente hacia un lado; siempre debe haber yin y yang. La clave está en poner un poquito más de lo que más nos falta y un poquito menos de lo que está en exceso.
Ejemplo: Si tenemos un cuadro de sequedad, evitaremos los alimentos yang más secantes y usaremos, en cambio, algunos alimentos yang más sutiles que nos aporten energía y un calor suave. Además, elegiremos mayor cantidad de alimentos de tipo yin, prefiriendo aquellos que sean bien humectantes porque si pusiéramos sólo alimentos yin para humectarnos, luego caeríamos en un cuadro de frío y poca energía.
En la nutrición oriental, los cinco sabores (dulce, ácido, amargo, picante y salado) juegan un papel fundamental. Cada sabor está asociado con diferentes órganos y funciones en el cuerpo y tiene efectos específicos en la energía y el equilibrio del cuerpo. Incorporar una variedad de sabores en la dieta ayuda a mantener la armonía interna y a nutrir los órganos de manera equilibrada.
Ejemplo: Si alguien tiene problemas por humedad en el bazo, una combinación de alimentos dulces para tonificar el bazo y algunos amargos para drenar la humedad acumulada, junto con un toque de picante que movilice la energía, ayudará a ir recuperando el funcionamiento normal del cuerpo.
En la medicina tradicional china, los alimentos también se clasifican según su naturaleza térmica, que puede ser caliente, tibia, neutra, fresca o fría. Esta clasificación se refiere al efecto térmico que los alimentos tienen en el cuerpo y es crucial para mantener el equilibrio energético.
Ejemplo: Si una persona presenta síntomas de exceso de calor, como fiebre o inflamación, se beneficiará de consumir alimentos frescos y fríos para ayudar a reducir el calor interno y equilibrar la energía del cuerpo.
En la medicina tradicional china, el tropismo se refiere a la afinidad de los alimentos y hierbas hacia ciertos órganos y meridianos del cuerpo. Este concepto es esencial para personalizar la dieta según las necesidades específicas de cada individuo.
Ejemplo: Si una persona tiene problemas respiratorios, incorporar alimentos con tropismo hacia los pulmones, como peras y rábanos, puede ayudar a mejorar la función pulmonar y fortalecer el sistema inmunológico.
La nutrición oriental valora los alimentos frescos y de temporada. Consumir alimentos que crecen naturalmente en cada estación ayuda al cuerpo a mantenerse en sintonía con los cambios del entorno. Además, cada estación tiene sus propias características de temperatura, sequedad o humedad, viento, etc.; sus propios alimentos y, para esto, existen distintos métodos de cocción que mejor se adaptan a aquellas condiciones climáticas y a las necesidades de nuestro cuerpo durante ese tiempo.
Ejemplo: En invierno, consumir sopas y guisos con ingredientes como el jengibre y las raíces ayudará a mantener el calor interno y fortalecer el sistema inmunológico, adaptándose así a las necesidades de la estación.
¡Esperamos que te haya gustado nuestro artículo!